Vivimos en un contexto actual donde la exigencia, la hiperconectividad y la sobreestimulación son constantes. Muchas personas sienten que, incluso cuando el cuerpo se detiene, la mente sigue activa, rumiante.
El estrés y la ansiedad no son lo mismo, pero se experimentan de forma muy similar en el cuerpo: tensión, respiración agitada, dificultad para relajarse, pensamientos que no se detienen, nerviosismo. En este escenario, el yoga se vuelve una herramienta concreta para algo fundamental:
Aprender a regular el sistema nervioso y recuperar un estado de mayor equilibrio interno.
ESTRES Y ANSIEDAD, ¿QUE PASA EN EL CUERPO?
Para entender cómo el yoga ayuda, primero es importante comprender qué ocurre internamente. Cuando el cuerpo percibe una amenaza (real o imaginada), se activa el sistema nervioso simpático:
aumenta la frecuencia cardíaca
la respiración se vuelve superficial
los músculos se tensan
la mente entra en estado de alerta
Este mecanismo es necesario para la supervivencia, pero cuando se sostiene en el tiempo, genera desgaste. El yoga propone trabajar sobre el sistema complementario:
El sistema nervioso parasimpático, asociado a la calma, la digestión y la recuperación.
COMO EL YOGA AYUDA A CALMAR EL SISTEMA NERVIOSO
El efecto del yoga no depende solo de las posturas, sino de cómo se integran diferentes elementos.
LA RESPIRACION
La respiración es una de las herramientas más directas para influir en el estado interno. Cuando respiramos de forma lenta y consciente:
disminuye la activación del cuerpo
baja la frecuencia cardíaca
se reduce la sensación de ansiedad
Especialmente importante: alargar la exhalación ayuda a inducir un estado de mayor calma.
MOVIMIENTO CONSCIENTE
El movimiento coordinado con la respiración:
libera tensiones acumuladas
mejora la circulación
ayuda a salir del exceso de pensamiento
No se trata de moverse más, sino de moverse con atención.
ATENCION PLENA
El yoga entrena la capacidad de estar en el presente. Esto impacta directamente en la ansiedad, que suele estar vinculada a la anticipación constante. Practicar presencia:
reduce la rumiación mental
genera mayor claridad
aporta sensación de estabilidad interna
QUE TIPO DE YOGA AYUDA
No todas las prácticas de yoga tienen el mismo efecto sobre el sistema nervioso. Para reducir estrés y ansiedad, es recomendable priorizar:
ritmos lentos o moderados
transiciones conscientes
permanencia en las posturas
énfasis en la respiración
Estilos como el Yin Yoga, Yoga restaurativo o prácticas suaves de Hatha Yoga suelen ser especialmente efectivos. También podes adaptar prácticas más dinámicas bajando la intensidad y poniendo el foco en la respiración.
PUNTOS CLAVE
Más allá de las posturas, lo que marca la diferencia es el enfoque. Algunas claves:
priorizar la respiración por sobre la forma
evitar la autoexigencia
sostener las posturas sin tensión innecesaria
incluir pausas
respetar los propios tiempos
El objetivo no es hacer más, sino regular mejor.
ESTIMULACION DEL NERVIO VAGO
El nervio vago es una vía clave del sistema nervioso parasimpático, responsable de estados de calma, seguridad y regulación. No se “activa” con esfuerzo, sino con estímulos específicos que le indican al cuerpo que puede salir del estado de alerta. Este nervio se activa con:
La respiración
Ejemplo simple: inhalar en 4 tiempos y exhalar en 6 u 8 tiempos
Sonido, vibración y exhalación con voz
Ejercicios: exhalar haciendo sonido “mmm”, canto suave o mantras, respiración con sonido tipo ujjayi
Posturas que generan presión suave o contención
Ejercicios: Flexiones hacia adelante (Uttanasana, Balasana), restaurativas (Supta Baddha Konasana) y de descanso (savasana).
Movimientos lentos y conscientes
Ejemplo: yoga suave, transiciones conscientes y secuencias fluidas sin impacto
Relajación profunda y cierre de ojos
Reducir estímulos externos también influye. Ejercicios: Savasana prolongado, Yoga Nidra o prácticas con ojos cerrados
Autocontacto y presión suave
Ejemplos simples: manos sobre el abdomen, manos sobre el pecho y abrazar rodillas en posturas
A veces creemos que necesitamos hacer más para sentirnos mejor.
Pero muchas veces, el cambio empieza en otro lugar:
respirar más lento
movernos con más conciencia
y permitirnos bajar el ritmo
Ahí es donde el yoga deja de ser solo una práctica
y se convierte en una herramienta para la vida.



